Hola hermanito(a), primero que nada quiero decirte una
gran verdad, Cristo te ama. Para algunos estas palabras anteriores pueden ser
hermosas, quizás una voz de aliento. Pero no para ti; para ti son palabras vacías, porque tú estás
sufriendo y Cristo no te ve, según tú.
Pero en este día no me centraré en el sufrimiento
físico o causado por enfermedades, o la pérdida de un ser querido, que son
sufrimientos más reales.
Me centraré en el sufrimiento que tú mismo te compras
todos los días.
En estos momentos crees que nada te sale bien y haces
pataletas porque no tienes las cosas que deseas.
Ahorita estás mal, porque la gente no te dedica el
tiempo que tú quisieras. La gente no reacciona o no muestra el interés por ti
que tú deseas.
Esperas tener ese amigo(a) o a esa pareja que siempre
te escuche y te sirva de apoyo cuando te sientas decaído(a).
Y lo tienes es Dios, el problema es que buscas eso en
otro ser humano, igual que tú, lleno de defectos e inseguridades iguales o peor
que las tuyas.
Los seres humanos somos tan débiles, mudables y llenos
de miedos, no esperes que una persona sea incondicional contigo, recuerda que
esa persona tiene su propia cruz que cargar. Y sí, hay buenas personas, almas
bondadosas que con gusto pueden ayudarte a levantar la tuya, pero no esperes
que la carguen por ti.
El único que es incondicional y constante es Jesús,
porque su amor no es limitado como el amor humano.
Puede que hayas renunciado a muchas cosas, y pienses
que ya has cambiado, sin embargo todavía no tienes las cosas que deseas.
Que estará pasando. ¡DESPIERTA!, si buscas a Jesús
para que sea tu genio de la lámpara maravillosa estas muy equivocado(a).
Si eliges caminar con Cristo, claro que llegarán
bendiciones a su tiempo, pero también ten presente que es un camino para toda
la vida, un camino estrecho y lleno de espinas.
Si haces ese camino por amor a Cristo, vas bien, pero
si solo lo haces porque quieres que Dios te colme de bendiciones, entonces temo
decirte que no te has movido un ápice del punto de partida.
Eres un niño(a), que se porta bien delante de su papá,
para que le compre unos juguetes.
La mayor causa del sufrimiento auto creado, es no amar
a Cristo y también amar más lo que no se tiene, que lo que se tiene.
Si dedicaras más tiempo a amar lo que Dios te regala
día a día, no te llenarías de sufrimiento amando y deseando cosas que no
tienes.
Los sueños y proyectos no son malos, al contrario, lo caótico
es amar, idealizar y endiosar esas metas.
Serás feliz cuando conozcas a tu príncipe azul, y te
cases con él, o cuando tengas de novia a esa chica especial, cuando te compres
ese carro, cuando te gradúes, cuando tengas esa casa, peor aun cuando tengas la
vida resuelta y ya no tengas preocupaciones. Cosa absurda siempre tendrás preocupaciones.
De verdad que somos ridículos lo seres humanos. Vivimos
nuestra vida acumulando felicidades efímeras, pero no disfrutamos el proceso
para conseguir las cosas que deseamos.
Si disfrutáramos el proceso de la mano de Cristo y lo viéramos
reflejado a él, en cada pequeño pasito hasta completar nuestra meta, seríamos
seres mucho más agradecidos y felices.
Pero no, no las pasamos amargados porque no tenemos lo
que queremos ahora mismo. Pero no comprendemos que todo es un proceso.
Que bien, estoy feliz porque compré ese carro, o me
hice novio(a) de tal persona. Pero qué pasa cuando ya caes en la rutina y
quieres otro carro o peor otro novio o novia.
Esa chica(o) tiene buenos sentimientos y es guapo(a),
pero no me ve. Y acaso tú eres el tipo de persona que esa persona necesita en
su vida, eres digno de ser su pareja, hazte esa pregunta.
Si quieres una buena mujer o un buen hombre, conviértete
en un hombre o mujer virtuosa, y cuando estés preparado y Dios así lo mande,
atraerás a esa persona especial. Pero no quieras que tus caprichos se hagan
realidad al tronar tus dedos, todo es un proceso.
Tenemos un enorme vació que buscamos llenar con éxitos
humanos, pero ese vació infinito está donde está y no lo podemos llenar por una sola razón. El infinito vació
solo se puede llenar con un amor más allá del infinito, el amor de Cristo
Jesús.
Ten amigos decentes aunque sean pocos, vive alegre,
disfruta de lo que Dios te regala, ten paciencia, ora mucho, aprecia más lo que
tienes que lo que no tienes.
No les pidas a otros lo que tú no eres capaz de
entregar.
Y disfruta de tu viaje hermano(a).
Un abrazo enorme en Cristo Jesús.