Cuando pensé en escribir estas
líneas, creí que todo parecería un texto de queja, contra la misma vida, contra
la suerte o como quieras llamarlo. Pero en realidad, solo es más bien un texto
que habla sobre la realidad del aparente control o descontrol de nuestras
vidas. Desde mi punto de vista al observarme a mí mismo y otras personas.
Los hombres vamos por el mundo
dejándonos deslumbrar por la belleza y la jovialidad que pueden muchas mujeres exteriorizar.
Y las mujeres se impresionan cuando
conocen a un hombre que aparenta un dominio de sí mismo insuperable, una
seguridad tan sólida como el acero.
Al final de cuentas, solo es lo
que parece, lo que se ve en la superficie del lago. Pero entrando en sus
profundas aguas, podemos descubrir la fragilidad humana y la falta de fe.
Yo sería millonario si tuviera un
dólar, por cada hombre que conoce una mujer que actúa de una forma alegre y despreocupada
la mayoría de las veces, y para mejorarlo es muy atractiva.
Pero luego descubre que es una máscara
de felicidad y estabilidad, que utiliza para protegerse, ya que no ha podido rehacer
los pedazos de un corazón golpeado por los engaños y desilusiones de meses o
años atrás y hasta décadas atrás. No ha sanado sus heridas y la gente herida
hieren, aunque no se lo propongan.
Muchas mujeres buscan la
seguridad en un hombre, lo cual no está mal, el problema es que el hombre que
no muestra ninguna inseguridad no está bien y quien muestra demasiadas tampoco.
Si no muestra ninguna inseguridad
y parece el más estable del mundo, algo oculta y no les gustará descubrirlo. En
el mejor de los casos, su seguridad viene de él mismo y de su estatus, grabe
error, ya que todo es mudable, todo cambia.
Cuando se muestra demasiado afectado,
necesita ayuda, ya que no se puede guardar nada. Si eso te ocurre, necesitas
ayuda.
Y esto no solo se refleja solo en
las relaciones sino en todo lo material y externo a lo cual le entregamos el
control de nuestras vidas.
Están las dos caras de la moneda,
descontrol visible u oculto. Hay una mejor alternativa, dejarle el control a
quien sepa dirigir el barco mejor que tú.
Yo conozco una mujer muy hermosa,
es lindísima, en ocasiones parece vanidosa
y en otras se muestra insegura. Antes creía que eran puras pataletas
suyas, ya que dice cómo se siente de una forma muy libre. Es capaz de mostrar
sus inseguridades y miedos de forma verbal. Dice lo que siente, lo que quiere y
lo mal que está porque no lo tiene. Cosas que yo no diría por temor a parecer débil,
ella es capaz de contárselo a quien le tenga confianza. A mi parecer tiene un
hermoso corazón, pero no sabe cómo cuidarlo, y le entrega las llaves de su
felicidad a agentes externos (personas, metas, estatus, etc.)
Tengo un amigo que conozco desde
hace años, muy buen tipo, bien parecido, con una mujer hermosa y un buen niño de
hijo. El aparenta ser el hombre más seguro del mundo. Es capaz de hacerle creer
eso a muchas mujeres o por lo menos lo hizo por mucho tiempo. Pero necesita tener
aventuras con mujeres para sentirse, en control de su vida. Entrega las llaves
de su control y de su aparente felicidad a las aventuras casuales y su
apariencia. Pero todo es mudable, ya en una ocasión estuvo separado y lo vi
llorar muchas veces.
También conozco a otra persona,
que sabe y reconoce que no es capaz de controlar toda su vida porque casi nada
depende de su propia fuerza.
Esta persona, tiene un trabajo
que no le gusta y lo hace lo mejor que puede. Aunque no es su vocación, le da
gracias a Dios por el sustento y cada día le ruega que le conceda la gracia de
hacer ese trabajo que no le gusta, de forma responsable. Y que en su tiempo
perfecto, pueda dedicarse al trabajo que hace con amor a su verdadera vocación.
Sufre de varios somatismos o
enfermedades psicosomáticas, dolores de espalda, síndrome del colon irritable, problemas
de las vías respiratorias, alergias en piel y garganta, varicocele, principio
de hemorroides, sangrado traqueal por severos cuadros alérgicos, visión sensible
a mucha luz y al viento.
Tiene varios planes y metas. Quiere
cambiar de trabajo, estudiar en la universidad formar una familia. Por ahora con
su trabajo no puede estudiar y no se siente seguro en el trabajo, cree que
podría perder su trabajo, por muchos malas intenciones y formas de hacer las
cosas, en donde trabaja. Y el lugar donde vive, empeora sus problemas
psicosomáticos además de un compañero de casa que no ayuda.
Conversando con él le pregunto; ¿cómo
manejas todo estos síntomas y preocupaciones? Me responde:
Yo no manejo nada, soy PAS (persona altamente sensible), así que me
cuesta bastante lidiar con tantas cosas. Me enfado, me desánimo y me pongo triste al igual que mucha gente. Como
no soy capaz de controlar mi vida, muchas veces me frustro y pienso en mandar
todo a volar. Pero luego vuelvo mis ojos hacia la cruz y veo que Jesús pasó por
torturas indecibles por salvar mi alma. Así que valgo toda su sangre y debo
levantarme y dejar todo en sus manos, buscar la verdadera seguridad que proviene
de él y no de mí persona o de mi entorno. También recuerdo el versículo:
Mateo 10:29-31
29 ¿No se venden dos
gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra
sin que lo permita el Padre; 30 y él les tiene contados a ustedes aun
los cabellos de la cabeza. 31 Así que no tengan miedo; ustedes valen
más que muchos gorriones.
No puedo pretender tener el
control de todo, debo hacer lo mejor que pueda y orar para que Dios me de la
fuerza y la docilidad para dejarme llevar por su mano. Mi fuente más grande de
gracias es Jesús sacramentado, en los días buenos le doy gracias y le ruego por
fortaleza. En los días muy duros también le doy gracias y lloro a sus pies
cuando mi copa está llena, pero salgo con nuevas fuerzas para seguir peleando.
Jesús es mi Señor y mejor amigo y María mi madre amorosa. Al final todo
consiste en poner tu seguridad en manos de Jesús, tener esa seguridad de que te
cuida y guía por el camino correcto aunque tú no lo puedas entender. No te
cuento esto para quejarme, por lo menos hoy no. No te niego que muchas veces me
enojo y me indigno cuando se me junta todo, pero hoy lo hago para que alguien
pueda verse reflejado y caer en cuenta de que todos cargamos cruces, la mía no
es no de cerca l más grande, pero tampoco la más chica. Dios no nos da una cruz
que no podamos cargar, porque conoce nuestras fuerzas y cuando flaqueamos él
nos sostiene.
Las personas no podemos pretender tener el control de nuestras vidas,
debemos dejar el rumbo de nuestras vidas en las manos de Dios. Haciendo su
voluntad y actuando como buenos hijos de Dios, podemos abandonarnos a su
cuidado. Eso no es fácil, ya que es creer en lo que no se ve, y confiar en los
tiempos de Dios, que no son los nuestros. No es bueno tener un falso control
basado en nuestras propias fuerzas y tampoco un descontrol absoluto que termina
por menoscabar nuestra fe y nuestras
esperanzas. No confíes tu rumbo a tus propias fuerzas y tampoco te dejes caer
en un abismo, levántate de las caídas confiando en el Señor. Me viene a la mente
esta canción
Abandónate, entrégate
en sus manos
Déjate caer a sus
pies
Abandónate y haz su
voluntad
Demuéstrales a todos
que nada con él
Te faltará.
Y después de todo, ¿tu vida está
fuera de control?