Que tengas un hermoso días de las madres, mamá. Sabes estuve pensando ¿Con
que se podría comparar el amor de una madre? Y recordé las palabras de San Pablo
el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El
amor que viene de Dios ese amor que nos regala, un amor sin límites es el amor
que menciona Pablo. Pero Dios en su infinita misericordia, nos regaló un amor
que no es perfecto porque es humano, pero se acerca a ese ideal, es el amor de
una madre.
Así como las piedras de un risco, soportan las embestidas de las olas del
mar, de esa misma forma el amor de una madre, no se muda ni cambia con el
tiempo, no le afectan la distancia, ni las faltas de atención de sus hijos, el
tiempo no hace mella en esa pared de roca sólida y a la ves jardín de rosas
perfumadas, que es el amor de madre.
Pueden pasar largos inviernos y veranos, pero el amor de nuestras madres
se mantiene firme e invariable como un roble desafiando a las tempestades.
Como escribió Shakespeare y no es que yo sea lector de Shakespeare; el
amor es un faro imperturbable que contempla la tormenta sin llegar a
estremecerse,
es la estrella para un barco sin rumbo, de valor desconocido, aun contando su altura.
es la estrella para un barco sin rumbo, de valor desconocido, aun contando su altura.
Como ser humano que eres, tienes tus faltas, debilidades y en algunos
momentos hasta podríamos tener diferencias, pero algo que si tengo de seguro, es
que el amor de una madre no cambia, ni se muda, siempre está presente hasta después
de la vida.
Te quiero mamá, felicidades hoy mañana y siempre.