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viernes, 8 de diciembre de 2017

El Amor Más Puro Que Dios Dejo En La Tierra


Hay muchas cosas en este mundo que por medio de las palabras no pueden ser expresadas. Cómo pueden explicar las palabras, los sentimientos que brotan desde el centro de nuestras almas.
Pues, los poetas y trovadores siempre lo intentan, pero ni las más hermosas poesías o las más sublimes coplas y melodías, satisfacen el deseo que tienen sus almas para expresar el amor.
Amor, una palabra con la que tratamos con esfuerzos insignificantes, definir la entrega de un alma hacia otra. Esa forma de sacrificarse y de darlo todo por esa persona que uno ama.
El amor al que todos aspiramos, solo proviene de Dios, porque como las escrituras lo dicen, Dios es amor, y si Dios es amor, entonces el amor es la gracia creadora, que forma todo lo que nos rodea.
Es difícil encontrar un amor que por lo menos trate débilmente, de parecerse a ese amor primigenio, el que sale de las entrañas del Creador.
Pero sin querer pecar de atrevido, puedo asegurar, que el único amor que puede llegar a ser, un rayito de luz, comparado con el infinito resplandor, del amor del Padre, es el amor de una madre.
El amor de esa mujer que entrega su alma entera, para hacer felices, no solo a sus hijos, sino a todos los que la rodean, porque el amor no le cabe dentro de su pecho.
Ese ser que Dios nos regala, para que nos cuide y nos demuestre, que sin un ser humano puede entregarse de una forma tan profunda,  entonces como será de inmenso e inconmensurable el amor de Dios.
Una mujer que te  lleva en sus brazos cuando no puedes caminar, que te baña y te da de comer. Ella es capaz de morir si es necesario para que tu estés bien.
Gracias Dios por haberme bendecido con mi madre. Infinitas gracias por haberle dado esa capacidad para amarme a mí y a mi hermana.
Madre querida, no sabes cuánto agradezco que Dios, me haya hecho nacer de tu vientre. Que ese mismo amoroso Padre, me haya hecho nacer como un niño enfermizo. Porque gracias a que nací de solo 7 meses, tuve la dicha de tenerte siempre al lado de mi cama, cuando era un recién nacido en una incubadora, mientras me retorcía de dolores de estómago, cuando me daban fiebres de 38 gados, cuando no toleraba los alimentos y vomitaba hasta sentirme muy débil. Siempre estuviste a mi lado, asiéndome cosquillas, para darme ánimos, en esos momentos, en los que yo no entendía porque me enfermaba tanto. En esos momentos en que le pedías a la Virgen que curara a tu hijo.
Y por gracia de Dios también he podido tener hasta estos días, a mi amada abuela, mama Quine, que me llevaba al hospital cada vez que era necesario. Y la recuerdo junto a ti, poniendo paños de agua fresca en mi frente, para bajar las fiebres y haciendo infusiones para mis problemas estomacales.
Guardo en mi corazón, todos esos recuerdos. Recuerdo como si hubiera sido ayer, que me tome esa sopa de palomas para recuperar mis fuerzas. Cuando la oscuridad me daba miedo.
Cuando me lesioné la rodilla jugando baloncesto. Cuando se metió la culebra en mi cama.
Esas noches en las que te despertabas continuamente, porque yo estaba en la madrugada estudiando, para los exámenes finales.
Esa ocasión en que ya siendo mayor de edad, te preocupaste tanto, porque no aparecía en toda la noche y nos habían detenido, por no tener plata para un taxi, y por caminar solos a altas horas de la noche.
Cuando me pasó aquel accidente, a altas horas de la noche y me acompañaste al hospital el Vigía y fuiste comprensiva y no me hiciste muchas preguntas.
Y hace ya casi dos años, que con tus oraciones me sacaste de las tinieblas en las que estaba sumido, por la intercesión de Santa María.
En este día me gustaría estar contigo y poder abrazarte y decirte lo importante que eres para mí, pero aunque no esté físicamente contigo, mi corazón si lo está.
Mamá te amo mucho y deseo que en este día, Dios derrame sobre ti infinitas gracias y te mantenga con nosotros y a mama Quine, el mayor tiempo posible, según su misericordia y voluntad.
Estas líneas se las dedico a mi querida madre y mi abuelita, pero sé que mucha gente, no tiene o no puede ver a sus madres en este día y de alguna forma también son para todas esas mujeres que dedican su vida, a proteger y ayudar a crecer a sus hijos.
Que nuestro señor Jesús hoy día de la madre y de la Inmaculada Concepción, bendiga a todas las madres de mi familia, a todas las que considero amigas y las del mundo entero, en los cielos y la tierra.
Amen.



  

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