Todas las personas somos muy parecidas en algo, mi estimado
hermanito. Nos decepcionamos de los demás, porque según nosotros, no nos tratan
como nos merecemos. El esposo que dice que su esposa no lo valora, la mujer que
dice que su esposo ya no es detallista. Los hijos que se quejan de sus padres,
que los critican por sus faltas. Critican los defectos y las faltas de sus
padres, pero ni ellos ni sus padres son perfectos.
No las pasamos criticando y juzgando a nuestro prójimo,
llámese familiares, pareja, compañeros, conocidos o amigos.
Pero lo realmente cierto, es que no tenemos moral, para
criticar a los demás.
Mateo
7:3
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?
La mujer de Fulano no lo apoya, o no lo trata como él se merece. En muchos
de los casos, debes preguntarte, ¿Por qué mi mujer se comporta así?, ¿Será que
yo la he defraudado antes?, ¿Me comporto yo como debo con ella?, ¿He sido un
caballero y la he tratado como mi buena compañera?, ¿No será que ya no tengo ni
el más mínimo detalle con ella?, ¿Sospechará que le he sido infiel?
Como pretendes que te de
tu lugar y te apoye, si tu ni siquiera intentas
ponerte en sus zapatos. Cuantas veces has roto tus promesas y acuerdos
con ella. Cuantas veces llegaste a la casa ebrio y sin dinero. Desde hace
cuánto tiempo no tienes el más mínimo detalle con ella. Recuerdas esa vez que
le fuiste infiel y lo has estado ocultando desde entonces.
Trata a los demás como
quieres que te traten a ti, si siembras limones no cosecharas manzanas. Ponte
en su lugar, preocúpate por ella, no pienses que esta echa para cumplir con tus
vanas expectativas, no creas que tiene que complacer todos tus caprichos y
masajear tu ego de macho.
Si tienes problemas o algo
no te agrada, coméntalo, habla de forma abierta y cordial con ella. Pero no
creas que las cosas van a ser perfectas y todo se solucionara con un par de
charlas.
Ella puede presentir tu
incomodidad y tu molestia, pero quizás su mente este peor que la tuya, pelando
con sus demonios internos. Además, si quieres que te vean y te traten como el
señor, entonces empieza por el ser el señor de tus emociones, contrólate busca
una solución. Pero no tu solución, no la más cómoda para ti, si no la mejor
para los dos.
Mi esposo ya no es detallista con migo y no está pendiente de mí. Los hombres somos
más directos y menos perceptivos que las mujeres. Algunos de nuestro gremio, no
hicimos la fila cuando repartieron el tacto. Pero a ustedes las mujeres les
sobra la intuición, así que no me salgas con que no sabías que te casabas con
un simio. Pero bueno es que ese orangután tiene un lado amable. A bueno ya
rugiste. Entonces pregúntate, ¿Yo soy la misma de antes, soy igual de alegre?,
¿Me arreglo como cuando nos conocimos?, ¿Soy afectuosa con él?, ¿Le doy su
lugar y lo respeto?
Si no tratas bien a tu
pareja, en definitiva, tarde o temprano dejará de mirarte con los mis ojos que
te miraba al principio. Después de un tiempo, comenzará a dejar a un lado los
detalles. Las frases bonitas etc. Lo que pasa es que si nuestra princesa se
convierte en bruja, nosotros nos volvemos ogros; simple causa y efecto. Si no
cuidas lo que siembras, se marchitará y morirá.
Debes merecer el cariño
para exigirlo. Eso si todo en contexto, tanto para hombre o mujer no esperes
que alguien que está harto del trabajo llegue hecho un mar de amor. Por lo
menos dale chance a que se refresque. Lo mismo para los hombres, acuérdense que
las mujeres son como la luna, cambiantes. No nos extralimitemos tampoco.
Tus
padres te decepcionan, no parece que te quisieran y no toleras sus tratos o
indiferencias.
No te has puesto a pensar,
si a lo largo de todos estos años, has sido un buen hijo o hija. Como son tus
calificaciones, ¿Eres respetuoso (a) con tus padres?, ¿Le haces caso a sus
consejos?, ¿Respetas sus decisiones, a pesar de que no te parezcan?, ¿Les
demuestras amor y respeto?
Si tu respuesta sincera
para tus adentros es no, entonces como puedes exigir o desear una relación
cordial con tu padre o tu madre. Ambos son humanos, sienten igual que tú,
sangran, ríen lloran, comen, beben y duermen igual que tú. Por lo tanto también
se decepcionan y talvez estén más dolidos y decepcionado de ti, que tú de
ellos.
Tú no eres padre ni madre,
y si lo eres, estás en pañales en cuanto a vivir, todavía. No sabes lo que es
sacrificar años de tu vida, trabajando como un burro, para sacar adelante una
familia, lo que es sacrificar un montón de oportunidades, diversiones,
comodidad, por el bien de tus hijos. Y después de tanto trabajo y sacrificio,
tu sales embarazada sin terminar los estudios, consumes drogas, eres grosero
(a), promiscuo (a), irrespetuoso (a), sales con cualquier bobo que se te cruza,
dejas hijos por donde sea. Y después de todo esto, todavía te atreves a exaltar
los defectos de tus padres. No te digo que aplaudas sus fallos, pero sí, que
por lo menos te hagas un examen de conciencia, antes de pensar o hablar mal de
ellos.
En cualquier tipo de
relación, los problemas comienzan, cuando no te pones en los zapatos de tu
prójimo, cuando te callas todos, acumulando rencor, cuando solo piensas en lo
mal que te sientes tú. Cuando empieces a pensar que sentirá la otra persona si
dices, haces o dejas de hacer tal o cual cosa, entonces comprenderás que es
amar al prójimo como a uno mismo.
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